viernes, 28 de diciembre de 2007

A veces desearía no ser yo

En mitad de la noche, despierto, escribiendo cuatro cosas sobre la vida... así es como estoy, o como quiero estar, a fin de cuentas. Cada cual elige como quiere vivir, sus acciones y, sobretodo, sus decisiones... Que en mi humilde opinión, es lo más importante de todo. Primero decidimos, luego, actuamos. Así funcionan las cosas en este mundo de locos.

Y es precisamente por eso por lo que hoy escribo esto. Últimamente estoy escuchando cosas que cortan como una cuchilla... Yo tenía una concepción de la vida diferente y, ahora, me golpean con otras versiones. Siempre fui un idealista y no creo que sea algo reprochable. Es por eso que me duelen esas nuevas versiones que han entrado en discordia con mi ser.

A lo nuevo, súmale lo viejo y de ese modo lo obtendrás todo. La vida entera. Es una sensación extraña el verse acosado por ambos lados... por el pasado... por el futuro... ¿qué clase de presente me espera? Pues, por desgracia, el de tirarme un rato escribiendo delante de un monitor. Como ahora. Como siempre... Compadeciéndome, como un miserable... lamentando mi existencia... como lo haría un cobarde. Es así como me siento, como un cobarde. Me daría lástima el hecho de verme como me veo en mis sueños y después, al verme tal y como soy, ver que no se cumple. Que no soy la misma persona que desearía ser. Que los ideales, por desgracia, están ahí, pero son inalcanzables. Lo que me lleva a preguntarme, ¿vale la pena luchar por algo que jamás vas a alcanzar?

No tengo respuestas, sólo tengo preguntas y dudas. Sobre todo. Sobre cualquier cosa. Dudo en el amor. Dudo de los sueños. Dudo en mi valor. Como un escéptico que ya ha tirado la toalla, que se ha dado por vencido. ¿Es correcto y bueno el hecho de esperar a una persona durante toda una vida?, ¿Lo es el dar segundas oportunidades?, ¿desconfiar de los demás?, ¿hundirse por todo?, ¿sentirse... engañado? Sentirse... no sé como decirlo, ¿vacío? No lo expresa bien, pero siento algo parecido. ¿Desolación? Sí, más bien... como después de una tormenta que ha acabado con todo, así me siento. Devastado. Desolado completamente. Todo mi ser tiembla y lágrimas de impotencia (¿Impotencia hacía qué?) amenazan con brotar de mis ojos...

Creo firmemente en mis ideales, aunque amenacen con destruirlos. Por eso y, aunque me devaste el alma, seguiré pensando como pienso...

A veces desearía no ser yo.

1 comentario:

zyntia dijo...

nose .como llegue aqui ,,leì tu escrito ,me senti profundamente identificada con el ùltimo pàrrafo ,, bien ,,bien ...